Tratamientos para el lupus eritematoso sistémico (LES)

El lupus es una enfermedad crónica para la que actualmente no existe cura. Sin embargo, los tratamientos disponibles pueden controlar la actividad de la enfermedad, tratar los brotes, prevenir las recaídas y reducir el riesgo de complicaciones (y tratarlas si se presentan).
Los objetivos del tratamiento
Tratar los brotes de lupus y cualquier complicación (debido a la enfermedad o al tratamiento prescrito durante un brote anterior);
Para lograr remisiones a veces muy prolongadas y prevenir recaídas;
Para preservar la calidad de vida y la integración profesional (o la escolarización del niño, si es el niño quien está enfermo).
El tratamiento debe ser personalizado y, por lo tanto, adaptado a cada caso. La elección de la medicación depende, en particular, de las manifestaciones de la enfermedad, los órganos afectados, la gravedad del daño (especialmente la afectación cutánea) y la situación específica de cada paciente.
Un enfoque multidisciplinario
Dado que el lupus puede afectar a diferentes órganos, en su diagnóstico, tratamiento y seguimiento pueden intervenir diversos profesionales sanitarios: médico de cabecera, internista, reumatólogo, nefrólogo, dermatólogo, oftalmólogo u otros especialistas, según los síntomas presentes. El tratamiento es coordinado por el médico de cabecera o el especialista en lupus.
También se podrá recurrir a otros profesionales (dietista, psicólogo, médico laboral, médico escolar, trabajador social) si fuera necesario.
El tratamiento farmacológico a largo plazo
Este tratamiento se basa en varios medicamentos. En ocasiones, estos se combinan para lograr una mayor eficacia.
Fármacos antipalúdicos sintéticos: hidroxicloroquina
La hidroxicloroquina es un fármaco antipalúdico sintético que constituye el principal tratamiento modificador de la enfermedad para el lupus, salvo contraindicación. Actúa sobre el sistema inmunitario y posee propiedades antiinflamatorias. Ayuda a prevenir los brotes de la enfermedad y también es eficaz para las manifestaciones cutáneas y articulares.
Este tratamiento de mantenimiento a largo plazo requiere seguimiento médico: antes de comenzar el tratamiento, se debe realizar un examen oftalmológico con examen de fondo de ojo (una enfermedad de la retina puede contraindicar el tratamiento) y revisarlo periódicamente para detectar cualquier posible efecto adverso en la retina.
Corticosteroides
Los corticosteroides se utilizan para controlar rápidamente la inflamación, sobre todo durante ciertos brotes de la enfermedad. Son los medicamentos más utilizados para tratar algunas formas agudas de lupus, especialmente cuando hay afectación renal, neurológica o cardíaca.
La dosis (generalmente prescrita en dosis altas inicialmente) y la duración del tratamiento dependen de la naturaleza y la gravedad de los síntomas.
Siempre que sea posible, una vez controlada la enfermedad, el médico reducirá gradualmente la dosis al mínimo; esto ayuda a limitar los efectos secundarios asociados al tratamiento prolongado con corticosteroides. En caso de remisión completa, el médico podrá decidir suspender los corticosteroides.
Precaución: El tratamiento con corticosteroides nunca debe modificarse ni interrumpirse bruscamente sin consultar a un médico. Es fundamental seguir estrictamente las recomendaciones dietéticas asociadas al tratamiento con corticosteroides, y los tratamientos prolongados requieren una estrecha supervisión médica debido a los posibles efectos secundarios.
Inmunosupresores
Se prescriben diversos fármacos inmunosupresores cuando el lupus está más activo, especialmente cuando ciertos órganos se ven gravemente afectados (riñones y cerebro) o cuando los tratamientos iniciales no proporcionan un control suficiente de la enfermedad.
Dependiendo de la situación, se pueden utilizar diversas moléculas, como metotrexato, azatioprina, micofenolato mofetilo o ciclofosfamida.
Estos tratamientos actúan sobre el sistema inmunitario y requieren un seguimiento médico y biológico regular, sobre todo debido al riesgo de efectos secundarios, especialmente de infecciones virales o bacterianas.
Bioterapias y terapias dirigidas
Las bioterapias o biofármacos utilizados son anticuerpos monoclonales que se prescriben para las formas graves de lupus que no se controlan adecuadamente con los tratamientos estándar. Su selección, o la de otra terapia dirigida, requiere una evaluación especializada.
Belimumab, rituximab y anifrolumab (en los casos en que belimumab no sea eficaz) se encuentran entre los tratamientos que se pueden utilizar en estas situaciones. Se administran por vía intravenosa en un entorno hospitalario siguiendo un protocolo bien definido.
El tratamiento del daño orgánico
Cuando un órgano se ve afectado, el tratamiento se adapta a la naturaleza y gravedad del daño y se realiza en conjunto con el especialista de ese órgano (el nefrólogo, por ejemplo, en el caso de daño renal).
Por lo tanto, la afectación renal, neurológica, cardíaca, pulmonar o hematológica puede requerir una estrategia terapéutica específica y un manejo multidisciplinario.
Tratamientos asociados y medidas de prevención
El tratamiento del lupus no se basa únicamente en medicamentos que controlen directamente la enfermedad.
Según la situación, también puede incluir la prevención y el tratamiento de los factores de riesgo cardiovascular, la prevención de la osteoporosis, la actualización de las vacunas compatibles con los tratamientos recibidos, la prevención de infecciones y la protección contra los rayos ultravioleta.
La actividad física adecuada, el abandono del tabaquismo y una buena adherencia al tratamiento también contribuyen al manejo general de la enfermedad.
Un plan de tratamiento personalizado que se reevalúa periódicamente.
Dos personas con lupus pueden recibir tratamientos diferentes. El médico adapta el plan de tratamiento según la progresión de la enfermedad, su actividad, los órganos afectados, la eficacia de los tratamientos y su tolerancia.
Es fundamental seguir las indicaciones médicas y nunca interrumpir, reiniciar ni cambiar un tratamiento sin consultar con el equipo médico, incluso cuando los síntomas hayan desaparecido.
Esta hoja informativa tiene únicamente fines informativos generales. No sustituye una consulta ni el asesoramiento médico personalizado para el diagnóstico y el seguimiento.
Fuentes: PNDS Lupus Sistémico en Adultos y Niños (2024) — Centros de Referencia / RAISE / Red FAI²R; Seguro Médico. Contenido revisado y validado por el Profesor Saïd Norou DIOP, especialista en Medicina Interna, asesor médico de TAHIRAH CARE.

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